Fake News, ciber amenazas con piel de cordero

No es la primera vez que oímos hablar de fake news en el contexto de la seguridad. Y es que más allá de la gracia que nos puedan hacer, o lo tontos que nos sintamos después de percatarnos del engaño, las fake news (Bulos digitales) son más peligrosas de lo que parecen. Facebook por su parte, se ha convertido en un canal de difusión perfecto para estos bulos.

Algunos bulos son aparentemente inofensivos, como aquel que solicitaba que copiaras cierto texto en tu perfil de facebook para continuar viendo las publicaciones de más de 25 contactos en la red… Otros invitaban a que cambiaras la imagen de perfil en la red social para evitar un agujero de seguridad, etc. Como decimos, aparentemente no pasa nada…

Sin embargo, la realidad es que estamos ayudando a los cibercriminales muchísimo. Estos actos aparentemente inocuos lo que están provocando es una alteración masiva y redundante en las publicaciones de Facebook. Los hackers pueden rastrear esta actividad repetida por miles de internautas y extraer patrones del algoritmo interno de la red social. ¿Y qué pueden hacer con esto? Por un lado perjudicarte en la faceta de la utilidad. Si volvemos loco a Facebook el primer perjudicado es el usuario, que dejara de ver contenido de interés y perderá calidad en el servicio. Por el otro, le estamos facilitando a los delincuentes vías de introducir SPAM u otros contenidos dañino en la red social gracias al profundo conocimiento que obtienen de su funcionamiento después de analizar las cadenas de bulos que ellos mismos han generado.

España, tercer país más afectado en el mundo por phishing

Los bulos son una gran herramienta para predisponernos a caer en ataques de phishing.

En tercer lugar y en otra dimensión (más importante si cabe), la reputación. ¿Qué confianza generamos a nuestra red de contactos, clientes… si copiamos y pegamos bulos, que a la postre se demostrarán como tales? Demostraremos poco rigor y sensacionalismo, ambas características opuestas a la confianza y seriedad que probablemente enarbolemos fuera de la red.

Además, la inmediatez y ceguera que demostramos compartiendo sin crítica este tipo de publicaciones tiene una perniciosa consecuencia. Nos entrena para compartir o dar like o lo que sea, de manera automática, y sin revisar. Primer damnificada: nuestra seguridad online. Nos convierte en víctimas fáciles del Phishing. Este fenómeno que consiste en suplantar en webs o en emails a personas, empresas o instituciones se sirve de la impulsividad “acrítica” de las personas para propagarse e infectar.

Por último las fake news, especialmente las que tienen temática de seguridad o privacidad generan un efecto nefasto sobre la verdadera ciberseguridad. Así, perdemos tiempo en tomar medidas recomendadas en estos bulos que son totalmente absurdas y sin relación real con la seguridad. Visto de otra manera, descuidamos la verdadera seguridad porque nos creemos protegidos y encima pensamos que ya hemos dedicado bastante tiempo a protegernos (realmente hemos perdido el tiempo en un bulo descabellado).

En definitiva, las fake news tienen 4 efectos muy perniciosos para la seguridad en la red:

  1. Provocan que la calidad del servicio en las redes sociales empeore.
  2. Favorece la proliferación de SPAM y amenazas en las redes.
  3. Hundimos nuestra reputación digital.
  4. Nos malacostumbra y educa para que seamos víctimas de Phishing.
  5. Nos confiamos y autoengañamos, y por ende descuidamos la verdadera ciberseguridad.

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