Internet Explorer 11 y SHA-1 ¿LLegó la hora de renovar nuestros PCs?

El inicio de 2016 ha comenzado con buenas noticias para la ciberseguridad. Estas buenas noticias son: el abandono por parte de los principales navegadores y webs del algoritmo SHA-1 y el hecho de que Microsoft deja de dar soporte a todas las versiones antiguas de su navegador Internet Explorer. (Todas las anteriores a la 11)

Estas noticias las consideramos como buenas porque todo lo que suponga mejorar los estándares de seguridad nos parece positivo. En la otra cara de la moneda esto supondrá un problema para los dispositivos más antiguos que se conectan a Internet ya que van a tener problemas para navegar por sitios web seguros.

Pero en realidad no se trata de una noticia ni buena ni mala: El software tiene su vida útil y estos dos productos llegaron al final de las suyas. Las nuevas tecnologías hacen que estén obsoletos por lo que debemos utilizar sus versiones más actualizadas.

SHA-1

Este algoritmo es el empleado mayoritariamente para cifrar las conexiones a través del protocolo HTTPS. Sin embargo, tras 20 años en funcionamiento, ya no se trata de un protocolo seguro. Por lo tanto las grande empresas de Internet han comenzado a emplear su hermano mayor, el SHA-2.

Los navegadores Mozilla (Firefox) y Microsoft ya están empleando este algoritmo. Google dará el paso este año. Pero un estudio realizado por Facebook y CloudFlare afirma que esta decisión dejará a más de 40 millones de usuarios sin acceso a algunos de los servicios web más populares del mundo.

El problema reside en que los navegadores más antiguos, tanto para ordenadores como de dispositivos móviles, no son compatibles con este tipo de cifrado, por lo que no podrán ver las páginas que lo empleen.

Internet Explorer 11

Desde este martes, 12 de enero de 2016, Microsoft ha jubilado a todas las versiones de Internet Explorer anteriores a la 11. Todas las vulnerabilidades día cero que se descubran a partir de ahora (y seguro que serán muchas) no dispondrán del correspondiente parche, por lo que tener estos navegadores se convertirán en un punto negro para la seguridad.

Muchos pensaréis que esto no os afecta ya que empleáis otro navegador como Chrome, Safari o Firefox, pero estáis muy equivocados si trabajáis en Windows ya que IE es un componente intrínseco del sistema operativo, por lo que no lo podréis eliminar: el código vulnerable seguirá ahí aunque no lo uséis, pero software malicioso creado al efecto podría decidir usarlo. Por tanto la única solución viable es actualizar.

Conclusión

A simple vista, parece que estas noticias no afectarán mucho a las empresas o a los hogares españoles, ya que se supone que habremos actualizado nuestros equipos hace mucho tiempo.

Sin embargo, la realidad es otra: Hay muchas empresas que mantienen por una u otra razón, verdaderos dinosaurios informáticos que se conectan esporádicamente a Internet.

Algunas veces se trata ordenadores en los que se instaló hace muchos año alguna aplicación que no ha sido actualizada para los nuevos sistemas operativos o los nuevos protocolos de Internet. Otras se trata de ordenadores que gestionan algún tipo de máquina que emplea antiguos interfaces de comunicación.

Sea cual sea la razón el problema está ahí ya que al estar conectados a la red, normalmente tienen acceso a Internet por lo que pueden convertirse en objetivo fácil para atacar.

Quizás, aprovechando la jubilación del SHA-1 y de las versiones anteriores del IE 11, sea el momento de deshacernos de esos ordenadores obsoletos aunque esto signifique tener que realizar inversiones en nuevo equipamiento o software.

Si el presupuesto no da para renovar el equipo y realmente no necesitamos Windows porque usamos el ordenador para navegar por Internet y poco más, quizás puede ser un buen momento para probar Linux. Para aquellos que seáis más atrevidos, de los más populares y sencillos de usar para el escritorio os recomendamos Ubuntu Desktop.

Si por el contrario deseáis seguir con Windows, os animamos a pasar a Windows 10. Para nuestro gusto, el mejor Windows que haya hecho nunca Microsoft: en cuanto a rendimiento, seguridad y facilidad de uso.

Si venís de Windows XP o Windows 7 nos costará adaptarnos, tanto a Ubuntu como a Windows 10 -seguramente algo más a Ubuntu- pero ya se sabe: ¡renovarse o morir!

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